
(Una vez presté mi vieja máquina de escribir
y se me ocurríó escribir estas líneas).
Hay un hueco donde suelo poner
mi máquina de escribir,
Te la he prestado.
Tus dedos tocan el teclado
de mi vieja Sperry-Rand
la cual es honrada con tus lindas manos.
Y pensar que esta máquina de escribir
fue encontrada en una calle de Nueva York,
donde estuvo tirada, en agonía,
rescatada, más tarde reparada
en esta media isla,
...tan lejos de Queens.
Esta máquina de escribir
nunca pensó pasar unos días
en la casa de una mujer tan hermosa
como Miriam.
(Escrito 22 de agosto del 1992)
